Armel y Gisele, dueños de Pastis, nos cuentan cómo han logrado tener uno de los mejores restaurantes de Ibiza


“Ibiza es como Pastis, un sitio pequeño en el que el espacio es limitado”

Pastis es uno de esos restaurantes de Ibiza con un encanto especial que conquista a todo aquel que atraviesa sus puertas. Fundado el 20 de octubre de 2006, ha logrado convertirse en uno de los favoritos tanto de residentes como turistas que buscan ante todo la calidad y una velada inolvidable durante todo el año en Ibiza.

Armel y Gisele se embarcaron en esta aventura tras echar el cierre de Bliss, otro local que regentaban en la Plaza del Parque, donde también se encuentra Pastis. Gisele, brasileña de nacimiento, se estableció en Ibiza en el año 2000, tras pasar por un sinfín de países ejerciendo de bailarina de danza clásica y moderna. Armel, por su parte, viajó a la isla en 1995 y, cuando “encontró a Gisele” decidió quedarse a vivir aquí. Desde entonces comenzaron a trabajar juntos y, al parecer, una cosa llevo a la otra. A día de hoy llevan nada menos que 17 años casados y han formado su propia familia, con lazos que unen lo laboral y lo personal.

La maestría con la que se mueve Armel en la cocina la ha adquirido de forma autodidacta. Bien es cierto que su madre tenía un restaurante en París, pero decidió lanzarse a los fogones al no encontrar ningún chef al que confiar al 100% su negocio. Actualmente, es uno de los cocineros mejor valorados de Ibiza y disfruta como nadie de la creatividad y pasión que le infunde este mundo.

Hoy nos cuentan cómo ha sido y está siendo su paso por Ibiza, qué cosas mejorarían, qué les ha enamorado de un lugar como este y, sobre todo, algunos de los secretos mejor guardados de Pastis Ibiza.

-¿Cómo surgió la idea de abrir Pastis Ibiza?

Ya teníamos un restaurante antes de Pastis, llamado Bliss, pero el contrato finalizó y decidimos abrir Pastis. Era un local horrible pero empezamos a trabajar en él con muchas ganas y la ayuda de la familia y conseguimos convertirlo en lo que es hoy, un espacio acogedor y original.

-¿Hay algún plato en la carta que mantengáis desde el principio?

Sí, la sopa de cebolla o los caracoles, por ejemplo, son un clásico. Trabajamos la cocina francesa tradicional con un toque innovador y creativo y esas recetas no pueden faltar. Solo usamos productos de primera calidad.

-¿Qué hace que vuestros platos resulten tan exquisitos?

Armel: No hay mucho secreto, es una cuestión de concepto, de trabajar con ingredientes de calidad. A mi me gusta adquirir una materia prima buena, tocarla lo menos posible y disfrutarla así.

-¿Cómo conseguís compatibilizar la vida familiar y el trabajo?

Armel: Cuando los niños eran pequeños era fácil. Cuando crecen se complica un poco (risas)

Gisele: Es una cuestión de amor, cariño y dedicación. Los altibajos están siempre ahí y trabajar en pareja no es fácil, pero funciona porque, pese a las diferencias entre los dos, está el amor y unas bases sólidas.

-¿Cuáles son vuestros restaurantes de Ibiza favoritos?

Solemos ir a comer al Chiringuito de Sa Punta, s’Espartar, Can Pilot

Armel: Me gusta ir a los que abren todo el año ya que considero que es complicadísimo montar una buena cocina en cuatro meses.

-¿Qué os gusta hacer en vuestro tiempo libre?

Coger el barco e irnos a Formentera. No se puede competir contra eso.

-¿Qué cambios habéis notado en la Ibiza que conocisteis hace 17 años y la de ahora?

Muchos, sobre todo en cuanto a la gente y a los trabajadores. El problema del alquiler está pasando factura a Ibiza. Hay muchos profesionales que podrían venir a trabajar aquí pero se niegan por los precios. Es vergonzoso que salgamos en las noticias porque la gente tenga que dormir en las terrazas. Esperamos que el crecimiento que se está dando en la isla no acabe con su esencia y con lo que somos. Ibiza es como Pastis, un sitio pequeño en el que el espacio es limitado. Siempre ha sido una joya y debe seguir siéndolo.

-¿En qué os ha beneficiado o perjudicado la reforma de la Plaza del Parque y Vara de Rey?

La temporada no arrancó como debía porque estuvimos mucho tiempo de obras, así que es un tema complicado. Sin embargo, creemos que hay que darle tiempo. Si está bien o mal el tiempo lo dirá, pero al menos se han atrevido con un proyecto que llevaba años en un cajón. El plan de reestructuración está al 40%. Nos dijeron que cuando acabe la temporada se sentarían a debatir posibles mejoras y confiamos en que sea así.

-¿Cuál es vuestro peor enemigo?

Las reservas de la gente que decide no venir y no cancelan. Pastis es un restaurante muy pequeño. Si tuviéramos 400 mesas no nos influiría pero a nosotros, que tenemos capacidad para unos 33 comensales, que nos falle por ejemplo una reserva de 10 personas nos perjudica muchísimo.

-La gente que viene a Pastis repite. ¿Qué le diríais a aquellos que aún no lo conocen para animarles a hacerlo?

Pastis apuesta por la calidad del producto, la profesionalidad y la atención personalizada. Siempre te haremos sentir como en tu propia casa y eso es algo que la gente sabe apreciar.

Gracias Armel y Gisele por haber creado el Pastis. Todo un lujo cenar a los pies de la imponente muralla de Ibiza en este coqueto espacio, íntimo y carismático que despierta en sus comensales sensaciones inexplicables, solo aquel que lo prueba puede llegar a comprenderlo. Gracias por la maravillosa forma de tratar a los clientes de Gisele, su manera de explicar la carta, su delicada atención y su simpatía. Gracias a las mágicas manos de Armel y su facilidad para transformar la comida en un recuerdo inolvidable.

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